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Envejecimiento activo y demencias

A medida que cumplimos años existen cambios en nuestro organismo, tanto a nivel físico como cognitivo, que son considerados normales. Sin embargo, existen otros cambios no normativos como el deterioro cognitivo que pueden ser debidos a enfermedades degenerativas: demencia senil, Alzheimer, Parkinson, demencia fronto-temporal, cuerpos de Lewi, demencia vascular…

Ofrecemos:

  • Orientación y asesoramiento a familiares de personas con demencia
  • Evaluación neuropsicológica
  • Terapia individual
  • Talleres estimulación cognitiva

PROGRAMA DETERIORO COGNITIVO Y CONVIVENCIA FAMILIAR

PAUTAS Y ESTRATEGIAS PARA FAMILIAS CUIDADORAS

Cuando el deterioro cognitivo llega al hogar en cualquiera de sus etapas, el rol de cuidador suele asumirlo el familiar más próximo (cónyuge, hijos…) que atendiendo desde el cariño, la proximidad o guiados por la intuición, desempeñan una extraordinaria labor para estas personas. 

El Programa de Intervención de Activate Centro de Psicología, destaca la figura del cuidador atendiendo a su Formación e impulsando las capacidades propias y más favorecedoras para una saludable convivencia y armonía familiar, mediante las siguientes actuaciones:

  • Valorar a la persona que ha de ser cuidada
  • Informar sobre que le ocurre y cuáles son sus necesidades
  • Evaluar la situación familiar y los recursos disponibles
  • Desarrollar un protocolo de intervención
  • Establecer pautas para un reparto de las tareas
  • Adoptar estrategias en materia de prevención ante factores claves, como pensamientos erróneos, el aislamiento, ansiedad…
  • Facilitar pautas específicas para cada situación porque…

… no todos los que son cuidados tienen las mismas necesidades y porque todos los que cuidan necesitan ser cuidados

Si conoces a alguien que “cuida” dedica un minuto a la siguiente lectura

                “LA MOCHILA DEL CUIDADOR”

Rebeca Martín García Licenciada en Psicología. Máster en intervención psicológica en contextos clínicos y sociales.Amplia experiencia demostrada impartiendo talleres de Estimulación Cognitiva e intervención en demencias

Imagina que descubres a un ser querido llevando a la espalda una mochila tan enorme y pesada que le obliga a caminar inclinado hacia adelante, con la mirada fija en el suelo porque no puede levantar la cabeza para mirar al frente y la única visión que tiene son sus propios pies.

¿Qué harías? ¿Intentarías ayudarle para aliviar su carga? ¿Le ofrecerías tu ayuda para compartir el peso? Imagínate ahora que ante tu ofrecimiento, su respuesta es “no te preocupes, estoy acostumbrado?”. Pero es tu familiar, padre o madre, hermano o primo, tal vez un gran amigo y a diario continúas viendo el sufrimiento que le ocasiona transportar ese voluminoso petate que va en aumento cada día y  de forma continuada, así que vuelves a insistir aunque proteste e incluso decides comprobar su contenido para descubrir sorprendido un cargamento de piedras de piedras, pequeñas y menudas pero muy numerosas y con las siguientes frases escritas en cada una de ellas :

  • Ayuda al aseo
  • Ayuda a vestirse
  • Acompañar al médico
  • Acompañar a pasear
  • Preparar su comida
  • Hacerle compra…

Llegado este momento ¿volverías a dejar las piedras con sus mensajes dentro de la mochila o adoptarías la determinación de ayudarle, aunque no quisiera, en transportar ese peso por unas horas,  quizás unos días para que pudiera descansar?

Hablamos de la “mochila del cuidador”… con cientos de tareas que realizar a lo largo de 24 horas, los 365 días del año.

Cuidarse para cuidar

El ser cuidador o cuidadora de personas que padecen Deterioro Cognitivo o demencia, conlleva la realización de tareas que resultan agotadoras física y mentalmente, sobre todo a medida que avanza la enfermedad, lo que derivan en problemas físicos y psicológicos, ante los que hay que actuar a tiempo.

El rol de cuidador en la mayoría de las veces, implica la aceptación de nuevas tareas a medida que van surgiendo y desde la responsabilidad que implica atender a una persona dependiente. Desarrollar estas capacidades resolutivas por parte del cuidador, de forma inconsciente, supone un esfuerzo añadido, además de un desgaste emocional,  que suele ir  acompañado de  pensamientos erróneos tales como “es mi obligación, soy la persona que mejor lo conoce, yo puedo con todo…”

Así el cuidador después de un tiempo está cansado, sufre insomnio, pierde interés por aficiones, se aísla socialmente, se irrita, empieza a tener problemas físicos, ansiedad, depresión y es cuando se hace necesario pedir ayuda,una realidad que en última instancia es una contradicción cuando la ayuda que solicita, no es para él o ella, sino para atender a la persona que cuida, por ello es aconsejable llevar a término las siguientes acciones:

  • Saber pedir ayuda, buscando apoyo familiar y social, sin esperar a que se la ofrezcan. No siempre las personas que nos rodean son conscientes de nuestras propias necesidades hasta que no los hacemos partícipes.
  • Evitar pensamientos erróneos del tipo: “¿Cómo voy a permitir dejarle a su cuidado mientras voy al cine. Sería muy egoísta por mi parte?”
  • Poner límites a la labor de cuidador sin sentimiento de culpabilidad
  • Valorarse uno mismo, porque cuanto mejor estemos como cuidadores, así lo estará la persona a quien cuidamos.

SI CONOCES A ALGUIEN QUE CUIDA, QUÉDATE A SU LADO AUNQUE NO TE LO PIDA: CUIDALE TU A ÉL Y ANÍMALE A QUE SE CUIDE.